miércoles, noviembre 29, 2006


With our love we could change the world...
*
El amor puro y el contacto con el Dios que radica dentro de nosotros son parte de tus enseñanzas más profundas, aquellas que llevo en mi corazón grabadas desde hace 20 años, desde que te vi en la contraportada del Rubber Soul y me enamoré de tu alma.
*
Tu música sigue aquí para mí, para todos... la comprendo y la vibro y la siento y la gozo y la integro a mí...



Celebro la vida que viviste. La vida que encontraste y que nos mostraste, celebro los caminos que caminé mientras mi espíritu flotaba en busca de tu magia.


Hace cinco años, mi amigo Fer llamó temprano, yo estaba enferma y no iría ese día a trabajar, contesté la llamada y él me dijo "¿Ya te enteraste"... No, no me había enterado, pero en ese momento lo supe. Tu corazón ya no palpitaba físicamente. Y me dolió... me dolió... a pesar de que habías estado enfermo por varios años. Sabes que lloro con una facilidad enorme, pero no, no te pude llorar... hasta muchas horas más tarde... en la noche... no pude ver imágenes tuyas... me quemaban el espíritu... hasta que poco a poco pude ir escuchando tu voz decir... Why are you still crying? con las notas de Behind that locked door... y comprendí que estabas bien... que tu cuerpo ya no sufría y que estabas aquí a cada nota, a cada acorde... a cada recuerdo de mi amor por ti.



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Un par de días más tarde pude sentarme a escribirte algo...
"When the sunshine is not enough
to make me feel bright
It's got me suffering in the darkness
That's so easy come by on the road-side
of a long life-time
It's got me deep blue
You know I'm deep blue...
"
-George Harrison (Deep blue, 1971)

Hace quince años, cuando yo tenía tan sólo 12, encontré una fotografía que me presentó una imagen que es ahora imborrable para mi memoria y para el pulso de mi vida. Un atractivo joven de atuendo vaquero que sonreía frente a la cámara me decía que se quedaría conmigo para siempre... ¿quién es él?... George Harrison. Por medio de esa sonrisa, por conducto de aquella mirada sensual introduje a Los Beatles en mi vida. Él era el joven de 22 años que podía verse en la contraportada de un disco emblemático, el "Rubber Soul" de 1965.
En 1986 emprendí un camino que me ha llenado de emociones y deseos, que me ha permitido ser quien soy. Con George Harrison inicié el camino sin retorno que me hizo entender el inglés sin haberlo estudiado, que me llevó a Inglaterra y rompió para mí las barreras que impone la geografía, él fue el que por medio principalmente de su música y los mensajes que la acompañan me mostró ideas, pensamientos y "sentires" renovados sobre la vida, el amor y Dios.
Él estuvo ahí al lado de otros amigos para levantarme el ánimo cuando en aquellos años de secundaria pensaba tempranamente que el amor no llegaría,
"Go do it,
got to go through that door,
there's no easy was out at all . . .
still it only takes time
'til love comes to everyone...
" (*)

él me ha acompañado desde que lo conocí y me ha regalado (a mí como a quien lo quiera escuchar) muchas de las más significativas canciones que haya podido escuchar.
Él me introdujo a una serie de interesantes propuestas cinematográficas que motivaron mi permanente búsqueda por buen cine, algo que fuera diferente, ese cine que evoluciona, que muestra iniciativa y riesgo.
Muchos de los momentos mas intensos de mi vida han girado en torno a George. Recuerdo el día que llegué caminando a su mansión en Henley-On-Thames. Después de descender del tren que me había llevado hasta ahí, me encaminé en compañía únicamente de mi deseo y mi corazón latiendo con más alegría que nunca, en busca del lugar que soñara innumerables noches e innumerables días, el mágico pedazo de la Tierra que George había elegido para vivir en Inglaterra, a unas cuantas cuadras del lugar comencé a respirar inmersa en la calidez de la atmósfera que rodea Friar Park, su hogar. Llevo todavía dentro la sensación de inmensa felicidad que experimenté al encontrarme en el lugar donde él tuviera su estudio de grabación, su morada y sobre todo aquel mundo vegetal extensísimo al que se dedicó con tanto amor e inspiración durante veinte años o más.
En Watford, Inglaterra existe una maravillosa extensión de tierra y armonía. George donó a los Krishnas un lugar en el cual se difundirían las enseñanzas que a él tanta paz habían traído. Los jardines que rodean el templo se encuentran impregnados de la más amorosa energía, ahí tuve un impresionante momento de reflexión e introspección después de recibir los exquisitos y sencillos alimentos preparados por la comunidad que con el corazón en la mano nos invitó a mis amigos Adrian, Eduardo y Claudia y a mí.
Pensar en el día en que me encontré frente al número 12 de la calle Arnold Grove ubicada en Liverpool, donde el pequeño George llegó al mundo me hace recordar que la maravilla de los deseos es que se hacen realidad y que la magia existe.
El conocimiento de cada una de sus canciones y de sus discos marcó desde un inicio momentos de alegría infinita. Meses enteros de canto y baile por toda la casa. En un principio conseguir sus L.Ps fue una aventura palpitante, el "33 1/3" y el "Dark Horse" sobre todo representaron un reto. Posteriormente al ser editados sus L.Ps en Disco Compacto inició nuevamente la aventura, una aventura que no terminará nunca ya que cada que una de sus hermosas interpretaciones me acompaña renuevo la pasión que George me inspira e imprime a mi vida.
Otra de las increíbles búsquedas fue la que llevé a cabo del libro "I me mine", que jamás pude conseguir en su edición de lujo autografiada por Harrison. Sin embargo gracias a mi tío Arturo y a un viaje que realizó a los Estados Unidos hace más de diez años mi búsqueda terminó, ya que él me hizo uno de los regalos más fabulosos que haya podido recibir, una edición de pasta dura del "I me mine". De cualquier forma el autógrafo llegó después con otro libro, "George Harrison: live in Japan" otro tesoro viviente dentro de mi recámara.
Mis más increíbles amigos en el extranjero fueron encontrados en el fabuloso camino que marcaron los viajes. Gracias a George conocí a la bella Katerina otra de sus incansables admiradoras quien me invitó a su casa en Grecia, gracias a eso caminé por las impresionantes calles atenienses y los magníficos monumentos griegos a los cuales jamás había soñado en llegar.
El 29 de noviembre de este año, para mí no sólo murió un excelente compositor, un sensible artista, un amoroso guitarrista y un arriesgado productor cinematográfico, murió también un hermoso ser humano, un hombre genuino de fino sentido del humor que participó en el descubrimiento y la construcción que he realizado de mí misma. George ha dejado para mí enseñanazas que todavía debo seguir poniendo en práctica cotidianamente, pero sobre todo ha dado gran amor a mi mundo.
Durante dos día me hice la fuerte, creí entender lo que había pasado, creí asimilar las cosas muy inteligentemente, pero me hice daño. Ahora escribo este breve texto que tiene como fondo sus creaciones musicales, sus palabras. Lo escribo porque así me permito poner en orden algunas ideas y sobre todo me hace tomar conciencia de manera muy clara de que no tiene de nada de erróneo expresar el sufrimiento por la pérdida de alguien tan importante para mi vida.
Ahora me he permitido llorar lo que ni el viernes ni el sábado pude llorar tras luchar en contra de mí misma. ¿Es natural morir? sí, pero también es natural sentir profunda tristeza y un dolor desgarrador por la muerte de un ser al que se ama y que te ha dado tanto y por tanto tiempo y que sin saberlo te seguirá dando amor nota tras nota.
¡Gracias amado George!

"Why are you still crying?
Your pain is now through
Please forget those teardrops
Let me take them from you
The love you are blessed with
This world's waiting for
So let out your heart, please, please
From behind that locked door
"
-George Harrison (Behind that locked door, 1971)
(*) George Harrison (Love comes to everyone, 1979)
(2 diciembre 2001)




1 comentario:

Are dijo...

por eso te quiero. por tu sensibilidad. Me gusta que tengas algo que decir y que puedas expresar lo importante que son las cosas para ti. A la salud del buen George.
besito